Atlantes

Llega un atlante a una cantina con un perico en el hombro, y el cantinero le pregunta:
¿El animal habla?
Y el perico contesta:
¡No sé!

Se encuentran Venancio y Manolo, pero éste último tenía un pingüino de la mano, y Venancio le pregunta:
Oye, Manolo, ¿pero qué haces con ese pingüino?
Pues na, que me lo he encontrao, y no sé qué hacer con él.
Cómo serás tonto Manolo, ¿por qué no lo has llevao al zoológico?
Hombre, pues qué buena idea. Hoy mismo lo llevo al zoológico.
Al día siguiente se vuelven a encontrar, pero Manolo sigue con el pingüino, por lo que Venancio, extrañado, le pregunta:
¿Qué ha pasado contigo Manolo, no habéis dicho que llevarías al pingüino al zoológico?
Hombre pues lo he llevao, y nos hemos divertido tanto que ahora nos vamos al circo.

¿Sabes por qué los tontos preparan muchas bolsitas de té?
Porque leyeron un letrero que decía: "Cristo viene prepáraTe".

Llega un atlante al bar del pueblo y deja atada su perra a un árbol. Al instante una jauría de perros se arremolina a su alrededor tratando de conquistarla. En medio de un concierto de ladridos, gruñidos, mordiscos y aullidos, un policía entra al bar y pregunta por el dueño de la perra. El atlante, que estaba tomando un vaso grande de ginebra, levanta la mano y dice: "yo".
- Su perra está alzada, -le dice el policía.
- No puede ser, yo la dejé en el suelo, - responde el atlante.
- Quiero decir, que está en celo, - insiste el policía.
- No puede ser, yo jamás le di motivos, ni siquiera miro a otras perras.- contesta el atlante sediento.
- Digo que está caliente, ¿me entiende?
- No, no lo entiendo, me cercioré de dejarla a la sombra.
Exasperado, el policía exclama:
- Sígame, y diciendole al oido , su perra quiere tener relaciones sexuales.
El atlante le responde:
- Entonces, siga nomás. Siempre quise tener un perro policía"

Había una vez un hombre que tenía un hijo atlante. Un día le dijo:
¡Juan!
¿Ah?
Te estoy llamando.
¿Ah?
¡Que vengas acá!
¡Ah! Ahí voy.
Andá a comprar bananas.
¿Ah?
Que vayas a comprar bananas.
¿Ah?
¡Que vayas a comprar bananas!
¡Ah! Ahí voy.
Pero ten cuidado con el pozo.
¿Ah?
Que tengas cuidado con el pozo.
¿Ah?
¡Que tengas cuidado con el pozo!
¡Ah! Bueno.
Y se fue, pasó media hora y no volvía, una hora y no venía, dos horas...
El padre dijo:
¡Uh! ¡Este se debe haber caído al pozo! Entonces fue al pozo.
Juan, ¿Estas ahí?
¿Ah?
¿Que si estás ahí?
¿Ah?
¡Que si estas ahí!
¡Ah! Sí, estoy acá.
Le tira una soga, y dice:
Agárrate de la soga.
¿Ah?
Que te agarres de la soga.
¿Ah?
¡Que te agarres de la soga!
¡Ah!, Pero no puedo porque estoy todo quebrado.
Agárrate con los dientes.
¿Ah?
Que te agarres con los dientes.
¿Ah?
¡Que te agarres con los dientes!
¡Ah! Bueno...
Lo sube, y le dice:
Ya falta poco Juan.
¿Ah?