Atlantes

Va pasando Lorenzo y se encuentra a su amigo José:
José, ¿por qué tienes la cabeza vendada?
Porque tengo un chichón.
¿Y cómo te lo hiciste?
Por curioso y cegatón.
Explícate que no entiendo.
Mira, resulta que iba pasando por un edificio en el que había unas letras chiquititas grabadas.
¿Y?
Que me acerqué para ver bien lo que decía.
¿Y qué decía?
"Esta puerta se abre de golpe".

Estaba un atlante en la fila para comprar los boletos y así poder entrar a ver la más reciente producción.
Deme dos boletos por favor, señorita, dice el atlante al llegar a la taquilla.
Aquí tiene, son doce reales, contesta la taquillera.
Gracias, contesta el atlante.
Al poco rato, la taquillera observa que el atlante regresa por otros dos boletos para la misma película.
A los cinco minutos, vuelve a comprar otros dos boletos para la misma película.
Después de unos instantes, regresa a la taquilla y pide otros dos boletos para la mismísima película, a lo que la encargada le dice:
Señor, ¡Dígame cuántos boletos va a querer de una buena vez, y se los vendo todos juntos!
Solo quiero dos, dice el atlante, pero el tipo de la entrada me los rompe cada vez que se los doy.

Estaban dos amigos y uno le dice al otro:
Se me perdió mi perro.
Y el otro le dice:
¿Por qué no lo publicas en el periódico?
Y le contesta:
No seas tonto, los perros no saben leer.

Esta era una vez dos atlantes que iban en camioneta a gran velocidad en el bosque, entonces uno le dice al otro:
Oye Venancio, ¿ya viste qué rápido van los árboles?
Sí, de regreso nos venimos en árbol.

Un atlante que por primera vez en su vida estaba sobre hielo dijo:
Por fin mi sueño se hará realidad, pescaré un pez a través de un agujero en el hielo. Procedió a efectuar una perforación en el hielo, arroja el hilo de pescar, y una voz de ultratumba le dice:
Ahí no hay peces.
Se queda pasmado y decide hacer una nueva perforación unos metros más a la derecha. De nuevo cuenta, echa el hilo para pescar, y otra vez la voz le dice:
Ahí no hay peces, voltea a ver a todas partes y no ve a nadie y efectúa otra perforación en otra dirección.
Y otra vez la voz de ultratumba que le dice una y otra vez que ahí no hay peces, asombrado pregunta en voz alta:
¿Quién eres tú? ¿Cómo sabes que no hay peces en ninguno de los sitios donde me propongo pescar? ¿Acaso eres Dios?
A lo que la voz responde.
¡Soy el gerente de la pista de patinaje!