Campesinos

Estaba un grupo de turistas recorriendo los bellos rumbos de un poblado rústico en un país; en eso uno de ellos ve a un campesino tirado a la sombra de un árbol descansando. El turista se le acerca y le busca conversación:
Hola amigo, ¿Cómo está ud. ?
Muy bien jefe, aquí descansando.
Dígame, por qué usted no trabaja más por sus tierras.
¿Y para qué?
Para tener grandes cosechas y vender más.
¿Y para qué?
Asi ud poder ganar más dinero y comprar ganado.
¿Y para qué?
Con el ganado hacer reproducir y vender y ganar más dinero.
¿Y para qué?
Para tener una casa bonita y vivir tranquilo y descansar.
¿Y qué estoy haciendo?

Un campesino llega a una panadería:
Guenas tardes, mi dijo la señora qui preguntara si ya salió el pan.
Sí, acaba de salir, responde el panadero.
Oiga, ¿Y cómo a qui oras regresará?

Se encuentran dos campesinos y uno dice:
Yo tengo un loro que dice "papa".
Y el otro le contesta:
Y yo tengo una lata que dice "arvejas".

Dos amigos, Juan y Manuel, se van a cazar al campo, y al llegar al punto de encuentro Juan le dice a Manuel:
Compadre, ¿tienes cartuchos para prestarme?, es que se me han olvidado en casa.
Es que sólo tengo dos, y si te doy uno no voy a cazar nada, respondió Manuel.
Venga ya, entonces yo, ¿me quedo con los brazos cruzados o qué?, insistió Juan.
Está bien, toma uno, vete por aquel lado y yo me iré por este, y dentro de media hora nos vemos aquí, ¿vale?, cedió Manuel.
Venga.
Entonces se marchan y vuelven a la media hora:
Hombre Juan, ya era hora, ¿has cazado mucho?, preguntó.
Dos perdices y una liebre, respondió.
¿Y cómo lo has hecho?, preguntó Manuel.
Nada, salieron volando dos perdices a la vez, una liebre saltó, y de un escopetazo me lo llevé todo por delante, ¿y tú que has cazado?, preguntó.
Pues yo, nueve perdices, y diez tórtolas, respondió Manuel.
¿Y cómo lo has hecho?, preguntó Juan sorprendido.
No lo sé, pero tengo un dolor de brazo de tirar el perro para arriba.

Están unos compadres platicando y se les aparece el diablo diciéndoles que si adivina sus nombres se los llevará con él, únicamente le tienen que decir con qué letra empieza su nombre, entonces uno de los compadres le dice que su nombre empieza con "j", después de muchos intentos y no poder adivinar el nombre, el diablo se da por vencido y le pide que diga su nombre, entonces el compadre le dice:
Me llamo jelipe.