Campesinos
Resulta que el patrón de una quinta estaba harto de saber que le robaban maíz en su chaco, hasta que un día, divisa de lejos a su criado, con un costal repleto y le pregunta:
¿Qué llevas en ese saco?
El criado responde:
Pescao, patroncito.
¿Y para qué?
El criado responde:
¡Para hacer tamales!
Papá, papá, se me ha caído el burro al pozo.
Pues échale cebada que agua no le falta.
Dicen que un pastuso se murió de risa, y al rato de la autopsia los doctores no le encontraron el chiste.
Un agricultor está trabajando en la huerta, se acerca un chico y le pregunta:
Señor, ¿Qué le pone a las frutillas?
Le estoy poniendo fertilizante.
Ah, ¡Yo le pongo crema!
Un campesino amigo mío recibió una carta que decía:
Lea la carta por el reverso, es muy importante.
Y por el otro lado decía:
Lea el reverso, es muy importante.
El campesino quedó con la duda, y se murió leyendo la carta.
