Caníbales
Esta era una vez una familia de caníbales que estaban cenando y sale el niño y le dice a la madre:
¡Mamá, no quiero a mi hermana!
Y la madre le contesta:
No hay problema hijo mío, sácala a un lado y comete el arroz.
Un caníbal le dice a otro:
¿Te gustó la sopa de mamá?
Sí, pero la voy a extrañar.
Tres misioneros son capturados por una tribu de caníbales. El jefe caníbal les dice:
Ustedes tener que pedir algo que no poder cumplir y yo dejar vivir, sino comérmelos y utilizar su piel para forrar canoas. A ver tú.
El primero le pide un avión. El gran jefe dice:
A ver, traigan el avión.
Y miles de caníbales empujaban el avión; y se lo comieron y con su piel forraron canoas.
A ver tú, le dice al segundo.
Tráeme un tanque.
También se lo trajeron y se lo comieron y con su piel forraron canoas. Entonces, le toca al tercero.
A mí tráeme un tenedor, pidió el tercero. Más fácil que los anteriores dijo el jefe, traigan un tenedor.
El misionero lo mira y voltea el tenedor contra su cuerpo y comienza darse de incones al mismo tiempo que gritaba:
¡Adiós a sus canoas!
Dos amigos se encuentran y uno le pregunta al otro:
¿Qué tal te fue en tu safari?
El amigo le contesta:
Pues chico, lo más que cacé fueron aminoguanas.
¿Cómo?, serán iguanas.
No chico, aminoguanas.
¿Y qué clase de animal es ese?
Uno negro, peludo, pequeño, que cuando yo le apuntaba con el rifle, levantaba las manos y decía:
¡A mí no guana!
Un caníbal le dice a otro:
Oye, Kalamazú, ¿qué tal te cayó mi hermana?
Le faltaba sal...
