Cornudos
Había un señor que al salir de su casa para tomar el transporte público siempre le decía otro hombre:
Adiós, cornudo.
Y él no entendía nada, así pasaron 5, 6, 7 días y lo mismo.
Entonces, el señor le dice a su esposa:
Oye, sabes que todos los días un hombre me dice: "Adiós Cornudo".
Y al siguiente día cuando salió de la casa el mismo hombre le dijo:
¡Encima de cornudo, chismoso!
Un amigo a otro le pregunta:
Oye Pedro ¿te gustaría ver a una mujer siéndole infiel a su marido?
Sí, Juan me gustaría.
Pues bien, llega 2 horas más temprano a tu casa hoy.
Un hombre entra a su casa, sube las escaleras y entra a su cuarto, allí encuentra a su mujer apenas vestida, semi tapada con una manta y un poquito exaltada.
El hombre, un poco ingenuo, le dice:
Amor, ¿estás bien? ¿tenés un ataque?, amor, ¿qué te pasa?, amor...
En ese momento entra uno de sus hijos, y le dice al hombre:
Papá, en el placard hay un cuco.
El señor va a ver, llega hasta el placard y abre la puerta, y adentro encuentra a su mejor amigo, y le dice:
Ay Juancito, mi mujer con un ataque, y vos asustándome a los pibes.
¡Hola compadre! ¿Qué le pasa que lo veo pensativo?
A lo que éste le responde:
Es que me dijeron viejo cornudo.
Y el amigo le responde:
Tranquilo compadre, si no estás tan viejo.
Un señor llega de la cena de su empresa con una borrachera de campeonato, entra en su casa repasando para hacer ver que se encuentra bien:
Esta es la puerta de entrada a mi casa,
Esta es mi cocina,
Esta es la habitación de mis niñas,
Esta es mí habitación,
Esta es mí lámpara que está en mí mesita,
Esta es mí mujer, y el que está a su lado, ese, ese, ¡soy yo!
