Crueles

Mamá, te prometo que cuando me crezcan los dedos no los meto a la licuadora.

Un Cieguito pedía limosna en una esquina. Pasa un turista y al querer colocarle la moneda en el jarro de metal, aquella pega con el borde y cae. El ciego se agacha y la introduce en el jarro. El turista lo mira y le dice:
¡Maldición! ¡Usted es un estafador! ¡No es ciego! Y anda engañando a la gente,
¡Sinvergüenza!
El cieguito mañoso responde:
Cálmese señor, sucede que el cieguito está enfermo y yo lo estoy cubriendo.
Ah, ¿Y usted a qué se dedica?
Yo soy el sordomudo de la otra cuadra.

Llega un hombre donde el oculista porque se le acaba de meter algo en el ojo y le dice al doctor:
Oiga doctor, me ha entrado un cuerpo extraño al ojo y me molesta mucho.
El doctor le dice:
Espere un momento por favor, ahora mismo lo atiendo.
Pasan unos minutos y la secretaria va a la sala de espera y dice:
Por favor que entre la persona del cuerpo extraño.
En ese momento salta un jorobado muy molesto y dice:
Oiga, podrían llamar por el nombre.

Llega un ciempiés, muy desesperado, tocando la puerta de su casa y diciendo:
Papá, papá, ábrame, que me come un pollo.
Y el papá le dice:
¡Espérate hijito que me ponga los zapatos!

Era una vez un tipo que recorría la carretera en su vehículo y de repente, a la orilla de esta ve a un cerdito con una patita de palo, y asombrado detuvo la marcha y se dijo, no lo puedo creer y se bajó del auto y se dirigió a un ranchito que estaba frente al animal, y le preguntó a un campesino:
Disculpe la pregunta buen hombre, ¿Es suyo este cerdito?
Claro, ¿Por qué?
Oiga, ¿Le sucedió algo para que tenga una patita de palo?
Sí, lo que sucede es que una de mis hijas se encariño mucho con él, y por eso nos lo estamos comiendo poquito a poco.