Era una vez
Era una vez un hombre tan gordo, pero tan gordo, que no se sentaba a la mesa sino EN la mesa.
Este era un hombre que todos los días le pedía a Dios para sacarse el Loto.
Ofreció promesas, misas, hora santa, y toda clase de pedido, con contar que Dios lo ayudara a sacarse la loto.
Un día esta sentado en el patio de su casa en una mecedora y de repente ve esa Luz que viene desde el cielo y el hombre dice:
Ya viene Dios a ayudarme.
Dígame Dios, ¿vino a darme los números del loto?
Dios le contestó:
Mi hijo, te vine a decir que aunque sea, ¡juégalo!
Pregunta el profesor de matemáticas a la clase:
¿Alguien me puede decir lo que es un trapecio?
Y responde un alumno muy convencido:
Un trapecio es un "no paralelogramo".
Y contesta el profesor:
Muy bien, tienes razón, porque una mesa es una "no silla".
