Funerales

Pasa un entierro con miles de personas, un señor pregunta:
Oiga, ¿Sabe usted quién es el muerto?
Y el otro le contesta:
No estoy seguro, pero me parece que es el que va dentro de la caja.

Un viejo se está muriendo. Alrededor del lecho poco a poco empieza a surgir una discusión.
¡Vamos a alquilar un carro fúnebre para llevarlo con decencia! Dice la esposa.
¡No creo que se deba gastar tanto dinero! Yo puedo llevarlo en la camioneta del vecino, si me la presta, dice el hijo del viejo moribundo.
¿Y por qué no lo llevamos al hombro? Pregunta el vecino, él casi no pesa nada.
Por fin el moribundo reúne el resto de las fuerzas que le quedan, y dice:
Si ustedes me ayudan a bajar, tal vez yo pueda llegar al cementerio por mi cuenta.

El marido de una mujer se acaba de morir entonces, un amigo de la viuda le dice:
Lo siento señora, lo siento.
Entonces, la mujer le responde:
No, no, acostadito nada más.

En un velatorio, llega un borracho, con una caja de herramientas, se acerca al cajón y ve a la viuda, que le acomodaba la peluca a cada rato al difunto, se compadece, y le dice: Salga un momento y yo le arreglo el problema.
A los 10 minutos llama a los parientes, se acercan ven con asombro que no se le movía para nada el peluquín, y se dirigen al hombre y le dicen: ¡¡Muchas gracias!! ¿cuánto le debemos por este favor? y el les contesta, no es nada señora, por 4 clavos locos, ¿qué les voy a cobrar?

Un señor iba al funeral del hermano de un amigo. Cuando llegó al funeral, todavía no empezaban y el señor aprovechó para preguntarle a su amigo:
¿Cómo se murió tu hermano?
Tiró un cigarro por la azotea.
¿Y por qué se murió por tirar un cigarro?
Es que se le olvidó soltar el cigarro.
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