Había una vez…
Era una vez un señor y ve a otro señor y le dice:
Amigo, ¡Tiene un plátano en la oreja!
¿Cómo?
¡Que tienes un plátano en la oreja!
¿Qué?
¡Tienes un plátano en la oreja!
No te escucho, porque tengo un plátano en la oreja.
Un día que Pepe caminaba por la calle se encontró a Manolo con dos osos panda bebes bajo los brazos, entonces Pepe le pregunta:
¿Oye Manolo, y qué haces tú con esos osos panda? Pos parecen que no son tuyos.
A lo que éste le contesta:
Bueno Pepe, es que encontré a la madre de estos ositos muerta, y me dio mucha pena dejarlos por ahí solos.
Entonces Pepe le dice:
Mira Manolo y, ¿Por qué no los llevas al zoológico?
Y Manolo los lleva al zoológico. Al día siguiente Pepe se encuentra a Manolo otra vez, y nuevamente andaba con los mismos ositos panda bajo los brazos. Pepe se queda asombrado y le pregunta:
¿Qué? ¿No los llevaste ayer para el zoológico?
A lo que Manolo contesta:
Sí, pos es que hoy los llevo al cine, hombre.
Había una vez un tomate con una lechuga cruzando la calle cuando aparece un camión que atropella a la lechuga. Cuando el tomate la fue a ver al hospital el doctor le dijo al tomate:
Lamento comunicarle que su amiga la lechuga, ha quedado en estado vegetal.
Un día un abuelito les estaba contando una de sus historias a sus nietos.
Entonces, dice:
Cuando fui a cazar leones iba con unos amigos, y me dejaron solo en medio del bosque.
De repente se empezaron a mover unos arbustos, y de repente GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR y ZAZ.
Los nietos espantadísimos preguntaron:
¿Qué? ¿qué pasó después?
Contesta el abuelito:
Me hice popo.
¿Cuando salieron los leones?
Y el abuelito responde:
No, ahorita que hice GRRRRRRRRRRRRRRRRR.
Llega un cabezón a una carnicería y se queda asombrado por la cabeza que ve en la vitrina y le pregunta al carnicero:
Hey, hey, ¿cuánto vale la cabeza de cochino que está ahí?
Y dice el carnicero:
¿Cuál cabeza de cochino si ese es el espejo que esta ahí?
