Había una vez…
Era un hombre tan viejo, pero tan viejo que vio el arcoiris en blanco y negro.
Había una vez unas mujeres que siempre visitaban una casa en la que se encontraba una lora y la lora cantaba cuando ellas llegaban: era un bikini a lunares amarillos...
Al día siguiente vuelven las mujeres y canta la lora: azul es que este amor es azul como...
Dicen las mujeres hay esta lora siempre me averigua el color y la forma de mi ropa interior.
El día siguiente las mujeres decidieron ir sin ropa interior y la lora cantó: a mí me gusta andar de pelo suelto...
Erase una vez un hombre tan tacaño, pero tan tacaño, que cuando veía la misa los domingos por la televisión, la apagaba cuando llegaba la parte de las ofrendas.
Había una vez una señora tan gorda, tan gorda, pero tan gorda, que su ángel de la guarda tenía que dormir en otro cuarto.
Había una vez un tipo que tenía tan mala suerte, que montó un circo y le crecieron los enanos.
