Jaimito
Un día Jaimito le dice a su empleada:
¡Abuela, abuela, abuelita!
Y en ese momento su madre lo escucha y le pregunta:
¿Por qué le dices abuela a la empleada?
Y Jaimito le responde:
Es que papá le dice mamacita.
La madre de Jaimito le dice a Jaimito:
A ver, si te portas bien. Porque cada vez que haces algo malo me sale una cana.
Ahhh, entonces tú debiste haber sido tremenda, porque fíjate como ésta la abuela.
El profesor le entrega a Jaimito una pata de pájaro y le dice:
Viendo esta extremidad, dígame la familia, el género y la especie del animal, así como sus costumbres migratorias y el número de crías por nidada.
Pero, ¿Cómo le voy a decir todo eso con una sola pata?
¡Está usted suspendido!
A ver dígame su nombre y apellido.
Jaimito se quita un zapato, le enseña el pie desnudo al profesor y le dice:
Adivine..
Le dice la profesora a Jaimito:
Jaimito, dime todas las formas verbales del verbo nadar.
Y Jaimito dice gritando:
YO NADO, TÚ NADAS...
Y la profesora le dice:
Más bajito, Jaimito.
Y Jaimito dice:
Yo buceo, tú buceas...
Resulta que a Jaimito y a toda la clase le mandan a realizar una composición sobre el día de la madre con la expresión: ¡Madre solo hay una!
Pues bien, al día siguiente todos los muchachitos llevan su composición y la maestra dice: A ver Luisito léame su composición.
Luis declama:
Iba yo cabalgando sobre mi potro salvaje que se desboca y mi madre me toma sobre sus brazos y me salva, porque: ¡Madre, solo hay una!
La maestra vuelve y dice:
María léame el tema de su composición.
A lo que María responde:
Las olas en la playa estaban agitadas y me hundí en sus profundidades, de repente la mano salvadora de mi madre me llevó a superficie, porque: ¡Madre solo hay una!
A ver Jaimito, dígame su composición.
Ibamos mi madre y yo por el seco desierto cuando atisbamos unas carpas de un campamento árabe, sedientos nos acercamos a una de las tiendas y entramos. En ella había una nevera la cual abrí y ví una coca cola que quedaba en el fondo y dije:
¡Te embromaste madre, solo hay una!
