Ladrones

Era un hombre que tenía una peral y todos los días por la noche, un ladrón venía a robarle peras. Así que el dueño del peral cogió un palo y fue a esperar al ladrón. Cuando éste vino, le cogió de los cataplines y empezó a retorcer...
¿Quién eres?
El ladrón no contestaba.
El dueño retorció más...
¿Quién eres?
No obtuvo respuesta.
¿Quién eres?
Y de tanto retorcer, el ladrón dijo:
¡El mudo!

Estos eran dos ladrones que pretendían robar un banco. De repente están por llegar al banco cuando de pronto se va la luz por toda la ciudad, así que llegaron al lugar donde a las justas se podía ver un letrero que decía "Banco", los ladrones al ver esto, rompen la puerta y entran, para mala suerte de estos, se habían olvidado las linternas, entonces empiezan a caminar a oscuras y uno encuentra una especie de bóveda así que la abre, al momento de abrir siente que de la bóveda sale un aire frío y le dice al otro:
Parece que he encontrado una refrigeradora.
A ver, fíjate que hay adentro, de seguro encuentras algo para comer mientras llega la luz.
El ladrón se pone a buscar en la refrigeradora y encuentra algo:
Oye, parece que he encontrado unas uvas por acá, toma comete algunas.
Y así se pasan la noche comiendo uvas, hasta que se cansaron y al no ver que venía la luz, se fueron. Al día siguiente en los titulares de todos los diarios sale:
"Extraño robo en el Banco de ojos, desaparecen más de 80 ojos".

Un ladrón roba una joyería y lo llevan donde el juez.
¿Por qué lo niega si hay 4 personas que lo vieron robar?
Y eso que yo le puedo traer a miles que no me vieron.

Estaba una vez un señor en una esquina, cuando de pronto llega un ratero y le dice:
¡Deme todo su dinero!
El señor se lo da, después el ladrón se fija que trae un celular y le dice:
¡Deme su celular!
Y el señor contesta:
044-66-22-87-29-35.

Eran dos ladrones que entraron a la casa de un millonario. Justo en la puerta encuentran un letrero que dice: "Cuidado con el perro". Uno de los ladrones, el miedoso, le dice al otro:
Oye, ¿Has visto el letrero?
El otro le responde:
No hagas caso de lo que dice, la mayoría lo pone para espantar a los ladrones como nosotros, así que muévete y entra por atrás.
El ladrón muy obediente se va por la parte de atrás y encuentra una antena parabólica y regresa a la entrada todo asustado, todo tembloroso, el otro ladrón lo ve y le pregunta:
¿Qué pasa, has visto al perro?
A lo que le responde:
No he visto al perro, pero sí el plato donde come.