Pepito

Un día Pepito se enfermó, entonces su mamá le dijo que se quedara en cama, mientras tanto hablaría al doctor para que lo fuera a ver. En lo que llegaba el doctor su mamá le dio el libro de Adán y Eva para que lo leyera. Después de un rato llega el doctor, y le pregunta a Pepito:
¿Dónde te duele Pepito?
Y señalando las costillas le dice:
Ay doctor, aquí me duele mucho, creo que voy a tener una esposa.

Llega Pepito un martes al colegio y la maestra le pregunta:
Pepito, ¿Por qué no viniste ayer al colegio?
Y Pepito contesta:
Ay maestra, ¿Que cree?, mis papás que se pelean.
Pepito, ese no es ningún pretexto para que no hayas venido al colegio.
Maestra, es que cuando mis papás se pelean, es grueso maestra, de verdad.
Pepito, ese no es ningún pretexto para que ayer no asistieras a clases.
Maestra, es que cuando mis papás se pelean se avientan cosas, maestra.
¿Y eso qué tiene que ver con que ayer no hayas venido al colegio?
Mire maestra, mi papá le aventó a mi mamá la lámpara del cuarto, mi mamá se agachó y la lámpara rompió el espejo del baño.
Bueno Pepito, no entiendo la relación entre el espejo y tu falta de ayer.
Como no maestra, cuando ya me iba al colegio me fui a lavar los dientes, y como no me vi en el espejo, dije:
¡Este niño ya se fue al colegio!

Pepito, hijo mío, ¿Qué vas a ser cuando seas grande como yo?
Yo voy a hacer dieta mami, porque tú estas tan gorda, que no cabes en la puerta.

La mamá de Pepito le dice:
¡Pepito, aléjate de la jaula del león!
No te preocupes mamá, no le voy a hacer nada.

La mamá reprende a Pepito:
¿Por qué le diste una pedrada a Rubencito? Me hubieras hablado a mí.
Uy mamá, tu tienes muy mala puntería.