Tacaños

¡Papá!, ¡papá! ¿Podemos ver la televisión?.
Sí, pero no la prendan.

Este era un hombre tan, pero tan tacaño, que vendió el reloj para no dar la hora.

El papá a su pequeño hijo:
Oye Laurencio, ¿Así que el compadre Pancho, no te prestó su podadora?
Dijo que no porque tú eres muy "tacaño"
Ah que pelao tan hablador, sin embargo, ni modo hijo, tendremos que sacar la nuestra.

Se encuentran dos compadres y uno dice:
Compadre, ¿Cómo está Vivianita?
Pues media enfermita compadre.
Pues llévela al médico.
Y el otro contesta:
No compadre, sale muy caro y luego las medicinas pues mejor que se alivie solita.
Y el otro preocupado por su comadre le dice:
Yo le doy dinero y llévesela compadre.
Pocos días después se encuentran y de nuevo el compadre pregunta sobre la salud de su comadre, a lo que su compadre contesta:
Fíjate compadre que se acaba de morir su comadre.
Afligido le da el pésame y le sugiere poner una esquela en el periódico.
Y su compadre contesta:
No en absoluto, eso sale muy caro.
No sea malo yo le pago el anuncio de 6 palabras por lo menos.
Al otro día aparece en el periódico:
Viviana ha muerto vendo golf 96.

Este era un hombre tan tacaño, tan tacaño, que soñó que se tomaba un café en un restaurante y se despertó para no pagarlo.