Viejitos

Una mujer de 80 años fue arrestada por un robo en una tienda. Cuando ella fue ante el juez, él le preguntó: ¿Qué robó usted? Ella respondió: Una lata de duraznos. El juez le preguntó a ella él porque las había robado y ella respondió que tenía hambre.

El juez entonces le preguntó cuantos duraznos habían en la lata. Ella respondió seis. El juez entonces dijo: “Le daré 6 días de cárcel”. Antes de que el juez pudiera terminar de pronunciar el castigo, el marido de la mujer habló y le pidió al juez si él podía decir algo, el Juez preguntó: “¿De que se trata?” y el marido dijo: “Ella tambien robó una lata de arvejas".

Un día una viejita reportó al 911 que había un gorila en su árbol. De inmediato le mandaron a un agente para que resolviera la situación. Cuando llegó, la viejita se sorprendió al ver que este agente venía solo y nada más de equipo de rescate traía una red, un perro entrenado y una escopeta. La viejita no lo creía y pensó que era una broma y entonces le preguntó:
Disculpe señor, ¿a poco piensa atrapar a ese gorila sólo con eso que trae?
El agente le respondió:
Claro señora, es que tenemos un nuevo sistema de atrapado, es más, se lo voy a explicar; mire, este perro está entrenado para atacar, así que me voy a subir al árbol y voy a hacer mucho ruido para que el gorila se baje del árbol. Entonces, como el perro está entrenado lo va a atacar entonces, yo me bajo rápido y le lanzo la red, ¿qué le parece?
A la viejita le parece una buena idea y acepta. Entonces, el agente se prepara para actuar con cautela y le da a la viejita la escopeta, y la viejita desconcertada le dice:
¿Yo para qué quiero esto?
El agente responde:
Para que si el que baja primero soy yo, usted le dispara al perro.

Una paciente de sesenta años le pregunta al doctor:
Oiga doctor, cuando subo la pendiente para llegar a mi casa me fatigo muchísimo, ¿Qué me aconseja tomar?
Y el médico le responde:
Un taxi, señora.

Una viejita le dice a su viejito:
¡Mijito despierte!
Ummm, no, dice el viejito.
¡Salomón despierte!, grita la viejita.
Ummmmn, no, dice el viejito.
¡Que despierte, que despierte, Salomón!
¡No! ¿Qué pasa vieja? ¿Qué pasa?
Ella responde:
Levántate y tómate las pastillas de dormir.

En el asilo de ancianos, le pregunta un abuelo a otro:
"¿Por qué te enfadaste con tu compañero de cuarto?"
"Por abusivo"
"¿Por abusivo?"
"Sí, usaba mis camisas, mis corbatas y mis trajes, y no me importó. Lo que no pude tolerar fue que se riera de mí con mi propia dentadura postiza".